miércoles, 15 de octubre de 2008

Ella...


Ella tomó su bolso, aunque en el solo queden papeles, se vistió con lo primero que vio y se recogió el pelo en un moño, extrañamente no se miró al espejo. Salió a Caminar distraída por las calles, quise gritarle que en ellas no había nadie, porque sé que es eso lo que buscaba. En sus manos lleva un polvo blanco, derramándolo en cada paso... va cargada de esperanza y resignada la va perdiendo.
Ha vuelto y sus manos están vacías. Ella está llorando y yo sin poder tocarla, ella está gritando y yo sin poder hablarle... Se ha caído y aunque sus gestos son ya casi invisibles, yo puedo sentir su dolor.
Ella va apagando las luces y en su reemplazo encendió una vela, para así alumbrar solo lo que ella quiere ver, va omitiendo espacios y olores para hacer pasar desapercibidos tantos recuerdos.
Desesperada se ha omitido hasta ella misma, pero aun así oigo los gritos, siento el dolor de su alma, aunque ella ya no exista.

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