
En el momento en que tomé ese revólver y apunté al corazón de la mujer que representa a mi país, solo pensaba en eliminar su existencia y así ejecutar lo que me había tomado todo un año de trabajo, de preparación, de noches enteras maquinando tan macabro plan, pero de tan hermoso resultado. No era la primera vez que le daba muerte a alguien que no se merece la vida, no era la primera vez que violaba las reglas, y por lo mismo me pregunto, ¿qué fue lo que me pasó? Lo tomé de manera insegura, ¿acaso me estaba arrepintiendo? Mi mente no entendía a mis manos, que de un segundo a otro estaban dejando sin valor el arduo trabajo de un año. Finalmente, mi mente envió la orden de disparar, pero en ese momento perdí mi exacta puntería, y la bala se incrustó en cualquier cosa, menos en su objetivo, y ya era tarde para volver a intentarlo, porque debía desaparecer antes de que me atraparan. Mientras que la Presidenta seguía viva…
Ahora estoy escondido en el refugio de mi secta y prefiero hablar lo menos posible, ellos no me han juzgado, ya que creen que fue un error de puntería, mientras que el juicio en mi mente me agota al acercarse el día en que tendré que tomar el avión que me lleve al lugar en donde no correré peligro de que me encuentren. A pesar de que he evitado ver televisión, por lo que no estoy al tanto de los avances en la búsqueda de mi paradero, sé que debo irme de mi país.
Las horas pasan lentamente y no logro entender lo que me pasa, tampoco el por qué no la maté o por qué debía hacerlo, ¿acaso me estaré volviendo loco? Solo sé que debo resistir los días que me quedan, porque lo de hoy es de hoy, mañana tal vez yo no exista. Debo resistir, porque mi cuerpo se hace frágil y sé que mi mente no puede ser mi eterno sustento. El mañana no está en mis planes y antes siempre fue mi primer plan, pero hoy no puedo ni sentirme, me pierdo en quién soy o tal vez en quien nunca fui. Mi ayer siempre fue mío, mi mañana no tiene dueño, hoy dudo en el triunfo del pasado, pero al menos me pertenecía.
No entiendo porque se me ha venido a la mente el rostro de aquella madre al ver como le quitaba la vida a su hijo, por habernos traicionado. En el pasado estaba seguro de que se lo merecía, hoy ni siquiera sé si soy la persona correcta para hablar de merecer. También veo el rostro de mi madre y me pregunto lo que pensaría de mí si estuviera viva. Los valores que ella creía no son los míos, o quizás no lo eran, porque hoy no sé lo que soy.
Mis compañeros dicen que mañana es el día en que seré libre nuevamente, pero ya no sé lo que es la libertad. Antes pensaba que era hacer lo que se me diera la gana sin que nadie me detuviera, pero ese pensamiento me ha hecho perderla, es por esto que he eliminado aquella definición. Quizás la libertad está ligada con tomar la mejor opción y si fuera así, jamás he sido libre. Siempre opté libremente, pero mis opciones nunca trajeron libertad, si no que me hicieron esclavo de sus consecuencias.
No existirá el mañana premeditado, porque mi mañana será en la cárcel. Hoy me entrego a la justicia, para mañana ser libre.
2 comentarios:
Ese es uno de los cuentos que le hiciste a tu hermana sierto?, un beso ktita nos vemos por ahi, estan muy buenas tus creaciones:)
soy el pablo!
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